Pisto otoñal de calabaza, manzana y cebolla morada {con alioli}

 

La calabaza es una cosa extraña, si lo pensáis.
Para empezar es una fruta, algo totalmente contraintuitivo porque no es dulce, no se come cruda, ni de postre y no te la puedes meter en el bolsillo para tomártela a media mañana en el trabajo.
Además, hay variedades que ni siquiera se cultivan para un uso comestible, como el dichoso zapallo de Halloween, conocido en el mundo entero (y más allá) gracias a potentes y contagiosas campañas de marketing.
Es muy posible que la calabaza haya estado toda la vida en la sección de verdulería del super, pero confieso que yo no la probé por primera vez hasta entrada la treintena.
En mi defensa diré que la expresión “dar calabazas” no le ayuda a tener buena prensa. Le ocurre lo mismo que a los “espárragos” o a los “pimientos”, otros pobres castigados por el significado coloquial de ciertas frases hechas. Por no mencionar al “bledo”. ¿Sabíais que Google lo define como “planta de tallo rastrero…”? Si es que a veces no hay corazón.

El caso es que eso de cocinar calabazas es relativamente nuevo para mí. Comencé, en plan experimental, con un helado de crema de calabaza que, sinceramente, creí que tendría que tirar a la basura. Luego siguieron unas ricas galletas especiadas, un bizcocho y unos muffins rellenos y la cosa no hizo más que mejorar. En algún caso incluso la he utilizado como sustituta de la patata.
Así es que, después de un tiempo aprendiendo a conocernos, heme aquí hoy con otra receta donde la calabaza es protagonista. Se trata de un revuelto sorprendentemente bueno teniendo en cuenta lo fácil y rápido que resulta de preparar:

Pisto otoñal de calabaza, manzana y cebolla morada {con alioli}

Pisto otoñal de calabaza, manzana y cebolla morada {con alioli}

He dicho muchas veces que no soy una buena cocinera (ni siquiera una cocinera medianeja), así es que cuando aseguro que un plato es fácil, es fááááááácil. De hecho, mi media naranja (que actúa como guionista, director y editor en los vídeos del canal de YouTube) no pudo evitar soltar un “pero esta receta está chupada, no tiene nada”.
Pero no confundáis sencillez con simpleza. Este plato está lleno de matices gracias a unos ingredientes que se equilibran realmente bien.
Tenemos: cebolla morada (que da un color estupendo), pimiento rojo, manzana (el contraste de sabor con la calabaza es fantástico), espárragos verdes (más color) y patatas fritas (¿hace falta que os recuerde lo buenísimas que están las patatas fritas??)
Y albahaca. Montones de albahaca (olor, color, sabor…)

Pisto otoñal de calabaza, manzana y cebolla morada {con alioli}

Pisto otoñal de calabaza, manzana y cebolla morada {con alioli}

Y entonces va una y piensa: “¿con qué se puede acompañar esto?”.
Y la respuesta viene de forma inmediata y natural: con un alioli casero (suave o intenso, a gustos) y delicioso:

Pisto otoñal de calabaza, manzana y cebolla morada {con alioli}

Pisto otoñal de calabaza, manzana y cebolla morada {con alioli}

Antes de que alguien haga ascos y se siente tentado a saltarse la entrada por eso de “yo no como verdura”, que lo piense bien. Cualquier plato que lleve patatas fritas merece una oportunidad.
Y en serio que este revuelto, que salió por accidente queriendo aprovechar las sobras de la pizza Montanara (los grandes descubrimientos tienen su origen en estúpidas casualidades), está muy, pero que muy, bueno.

Ingredientes (para 2 personas):
Ingredientes para el pisto de verduras:
* 2 cebollas moradas pequeñas
* medio pimiento rojo grande
* ¼ calabaza mediana, pelada y despepitada
* un manojo de espárragos verdes finos
* 1 manzana madura mediana
* 2 ó 3 patatas de guarnición (pequeñas)
* sal y pimienta negra molida
* ½ cucharadita orégano seco
* una pizca de albahaca seca
* un puñado de hojas frescas de albahaca
* aceite de oliva virgen extra (para freír)

Ingredientes para la salsa alioli:
* 200 ml aceite de girasol
* 1 huevo grande
* un chorrito de vinagre (blanco o balsámico)
* 1 ó 2 dientes de ajo
* una pizca de sal
* una pizca de estragón

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Pizza Montanara {pizza frita} con calabaza, pimiento choricero y 3 quesos

 

Tengo formada una idea bastante clara de cómo sería mi cocina perfecta.
Para empezar, tendría unos 30 metros cuadrados (mi imaginación trabaja a lo grande) y unos enormes ventanales con vistas a un frondoso jardín rodeado de árboles. Los muebles serían blancos, habría montones de aparadores de cristal y las paredes estarían paneladas con madera lacada, dejando partes de ladrillo visto. Obligatorio un enorme fregadero Belfast (esos que parecen abrevaderos para ganado) y una preciosa mesa rústica en la que siempre habría un jarrón de flores frescas a las que nunca haría falta cambiar el agua (mi imaginación también es muy vaga) Por supuesto, quedaría espacio para una amplísima despensa oculta tras un portón corredero estilo granja y una isla de mármol (me vale imitación) suficientemente grande como para jugar a ping-pong.
Pero lo más importante es que, por las mañanas, esa cocina olería siempre a bizcocho de limón y a café recién molido.
Y por las tardes a galletas de mantequilla y a masa de brioche.
Y por las noches desprendería un perfume a albahaca y orégano, a salsa arrabiata (espesa y picantona) cociéndose a fuego lento, a cebolla frita y (¡cómo no!) a queso fundido.
Es decir, olería a clásica trattoria, que es a lo que deberían aspirar todas las buenas cocinas.

Dudo que algún día consiga mi cocina ideal, salvo que un filántropo lector contribuya generosamente a la causa (ahí lo dejo caer…)
Pero hoy puedo decir que si cierro los ojos e inspiro profundamente, percibo ese aroma a especias, a mozzarella y a tomatitos macerados en aceite de oliva.
Porque hoy mi cocina huele a…

Pizza Montanara {pizza frita} con calabaza y cebolla morada

Pizza Montanara {pizza frita} con calabaza y cebolla morada

El secreto está en dos palabras: “pizza montanara”. O lo que es lo mismo: pizza frita.
“¡¿Pizza frita?!”, oigo repetir a algún incrédulo.
Habéis oído bien.
Porque los italianos, cuando inventan un plato, lo bordan. Y cuando lo mejoran, alcanzan cotas de absoluta perfección.
¿Qué puede superar a una masa de pizza casera?
Pues una masa de pizza impregnada en el sabor del aceite de oliva, extra esponjosa y crujiente, tierna y jugosa.
Si sois lectores habituales, encontraréis un cierto parecido con el lángos, una masa de pan frita de origen húngaro que también os recomiendo probar.

Pizza Montanara {pizza frita} con calabaza y cebolla morada

Pizza Montanara {pizza frita} con calabaza y cebolla morada

La pizza montanara es una delicia que descubrí en “Saveur” y que “Half Baked Harvest” también hizo suya. Ambas recetas emplean una salsa marinara a base de tomate, ajo y albahaca que yo he sustituido por una variedad de ingredientes, desde la calabaza (estamos en temporada) a la cebolla morada, pasando por el pimiento choricero (una fantástica y sabrosa alternativa a la salsa de tomate) y tres tipos de queso: mozzarella, cheddar y feta. Los queso-adictos profesionales pueden añadir un cuarto queso (parmesano rallado) tras el horneado.
¿Cómo pinta?

Pizza Montanara {pizza frita} con calabaza y cebolla morada

Pizza Montanara {pizza frita} con calabaza y cebolla morada

Después de freír la masa y cubrir la pizza con los ingredientes, la he gratinado en una sartén de hierro fundido. Concretamente en una “Lodge” americana de 9 pulgadas (22,9cm) comprada en Amazon (puro capricho) por poco más de 33 euros (un capricho asequible) Este paso no es imprescindible pero, gracias a la temperatura que puede alcanzar el hierro, la masa queda más crujiente. Si tenéis una piedra de horno, podéis emplearla exactamente igual. Si no tenéis ni una cosa ni otra, podéis hornearla sobre una bandeja o un molde agujereado para pizzas normal y corriente.

Ingredientes (para 2 pizzas de 20cm diámetro):
Ingredientes para la masa:
* 150 gr agua tibia
* 5 gr levadura seca de panadería
* ¼ cucharadita de azúcar (opcional)
* 300 gr harina
* 30 gr aceite oliva virgen extra
* 8 gr sal
* un puñado de hojas de albahaca fresca

Resto de ingredientes:
* 2 cucharadas de pimiento choricero en pulpa (o salsa de tomate concentrado)
* 1 cebolla morada pequeña
* calabaza en lonchas muy finas
* tomatitos deshidratados y en aceite de oliva
* espárragos verdes finos
* salchichón en lonchas
* 15 gr (una cucharada) de medallones de queso de cabra (sin corteza) o de queso feta
* queso cheddar en lonchas
* mozzarella fresca
* una pizca de orégano seco
* una pizca de pimienta negra molida
* un puñado de hojas de albahaca fresca (para decorar)
* queso parmesano rallado (opcional) (para decorar)

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Tijgerbrood o pan crujiente holandés {relleno de sobrasada y pistachos}

 

Cualquier alias menos “pan-tigre”, porque de tigre no tiene absolutamente nada, aunque sea el nombre por el que se conoce.
Yo lo veo más como un “pan-zebra” (ya os explicaré por qué)
O un “pan-lunar” (mejor marciano, que está más de actualidad)
O un “pan-leopardo”. O incluso un “pan-Frankenstein” (y a mí que sale decir “Fronkonstin”…), por esos extraños surcos que recuerdan a un cerebro.
Pero ya que fueron los holandeses los padres del invento y como en Holanda no hay muchos tigres (ni leopardos ni nada más que agua y molinos), no se lo vamos a echar en cara. Además, son los principales productores de otra fantástica creación que acompaña muy bien al pan: el queso.
Doble motivo para ser benévolos.
¡Pero es que hay más! (al final les acabaremos debiendo dinero) No idearon un pan complicado y laborioso (“ya, así cualquiera”, diréis) ni un pan con tirabuzones que requiera contorsiones imposibles, como el Challah de nueve trenzas…
Es un pan precioso en su sencillez y diferente cada vez que se hornea. Tiene un punto de sorpresa que me fascina, porque uno no sabe exactamente cómo va a resquebrajarse la cobertura ni los dibujos que va formar.

Pero vayamos por partes.
Empecemos presentando a la criatura:

Tijgerbrood o pan crujiente holandés {relleno de sobrasada y pistachos}

Tijgerbrood o pan crujiente holandés {relleno de sobrasada y pistachos}

Ahora que la habéis visto, supongo que entendéis lo de “pan-leopardo” referido al patrón que crea la superficie de la masa. Ese patrón se consigue aplicando una pasta de harina de arroz antes de hornearlo. La pasta se resquebraja y la corteza forma estos dibujos únicos.
Pero además de leopardo, también es medio zebra porque empleé dos masas: una masa blanca rellena de pistachos y una masa con sobrasada (otro fantástico invento cuyo mérito no es de los holandeses sino de los baleares)
Y para terminar el turno de reconocimientos, os diré que la idea no es mía sino de Mrs. Hudson, de “Bake-Street“, y su espectacular zebra bread.

Tijgerbrood o pan crujiente holandés {relleno de sobrasada y pistachos}

Tijgerbrood o pan crujiente holandés {relleno de sobrasada y pistachos}


Tijgerbrood o pan crujiente holandés {relleno de sobrasada y pistachos}

Tijgerbrood o pan crujiente holandés {relleno de sobrasada y pistachos}

La masa de sobrasada tiene un aroma delicioso y, antes de que salte un tiquismiquis al grito de “uy, sobrasada, yo no como de eso”, que la pruebe. La miga no sabe a sobrasada, tan solo tiene un ligero aroma, un punto de intensidad estupendo.
Y como siempre que quieres hacer una foto, el modelo te enseña el perfil malo, así es que si no se aprecia demasiado el veteado es porque corté la masa por el peor lado. Pero creédme, hay unas vetas color salmón escondidas ahí entre los pistachos, deseando ser paladeadas.

Tijgerbrood o pan crujiente holandés {relleno de sobrasada y pistachos}

Tijgerbrood o pan crujiente holandés {relleno de sobrasada y pistachos}

Acabo de repasar la entrada y me doy cuenta de que me ha salido larguísima. No os asustéis. Simplemente es que me he emocionado y he empezado a largar teoría y a añadir fotos como una loca.
Espero que a vosotros también os emocione este pan-tigre-leopardo-zebra, digno del mejor Dr. Fronkonstin.

Ingredientes (para una hogaza de 1.100 gr, aprox):
Ingredientes para el prefermento (hidratado al 100%):
* 90 gr harina de fuerza
* 90 gr agua tibia
* 3 gr levadura seca de panadería

Ingredientes para la masa blanca (hidratada al 61%):
* 370 gr harina de fuerza
* 137 gr agua tibia
* 68 gr aceite de oliva virgen extra
* 114 gr prefermento
* 3 gr levadura seca de panadería
* 8 gr sal
* 40 gr pistachos pelados y troceados

Ingredientes para la masa de sobrasada (hidratada al 47%):
* 147 gr harina de fuerza
* 58 gr agua tibia
* 25 gr sobrasada a temperatura ambiente
* 40 gr prefermento
* 2 gr levadura seca de panadería
* 3 gr sal

Ingredientes para la cobertura crujiente:
* 240 gr leche tibia
* 215 gr harina de arroz
* 2 cucharadas soperas de aceite oliva virgen extra
* 2 cucharaditas azúcar
* 2 cucharaditas levadura seca panadería
* ¼ cucharadita sal

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Buñuelos venecianos {rellenos de piñones, orejones y pasas}

 

Tened un poquito de comprensión. Es normal que las tiendas de disfraces y las salas de fiestas quieran para sí una celebración con que animar la recaudación de caja estos meses de bajón consumista previos a Navidad…
Ya la tiene el gremio de bares y licorerías gracias a San Patricio y la famosa cadena de grandes almacenes (donde siempre es primavera) con el empalagoso San Valentín (la más veterana de las celebraciones-anuncio)
Así es que si hay que celebrar Halloween para activar la venta de colmillos postizos y dulces de broma, y echar el día despepitando calabazas con un cuchillo carnicero y la cara cubierta con la máscara de Scary Movie, pues se hace. Y si hay que enviar a los hijos a llamar a las puertas de vecinos desconocidos y aceptar caramelos de manos de extraños, pues también se hace. No os quejéis, siempre podría ser peor. Podríamos acabar celebrando el Día de Acción de Gracias trinchando un pavo asado (con su inevitable salsa de arándanos, of course) junto a una chimenea imaginaria.
Inspirad hondo, relajad los músculos y tomaos con mucha filosofía todo lo que está por venir esta semana…
Y mientras hacéis todo eso, aflojad también la mandíbula para hincarle el diente a una de estas preciosidades:

Buñuelos venecianos {rellenos de piñones, orejones y pasas}

Buñuelos venecianos {rellenos de piñones, orejones y pasas}

Como no sólo se vive de pasteles-cementerio, galletas-dedo-de-bruja y arañas de chocolate, se me ocurrió preparar estos buñuelos rellenos, aprovechando que los buñuelos de viento son un dulce típico del día de Todos los Santos.
El lector sagaz dirá:
“Ya conozco yo estos buñuelos: son los archifamosos frittelle veneziane y esos se toman en Carnaval, no en Noviembre. Más que listilla” (además de sagaz, es mordaz)
Cierto. Ando pelín despistada con el calendario litúrgico (algo que mi madre no me perdonará nunca), pero después de encontrarme con esta delicia en el blog “Life Love Food”, entenderéis que me tomara la licencia de saltarme unas cuantas hojas del calendario…

Buñuelos venecianos {rellenos de piñones, orejones y pasas}

Buñuelos venecianos {rellenos de piñones, orejones y pasas}

Pero acercaos más, no seáis tímidos…

Buñuelos venecianos {rellenos de piñones, orejones y pasas}

Buñuelos venecianos {rellenos de piñones, orejones y pasas}

Con semejante miga y relleno (pasas, piñones y fruta confitada) es difícil resistirse. La masa es una sinfonía de colores y aromas. La receta original emplea grappa (un dulce italiano similar al orujo) que yo sustituí por anís, así es que el perfume es sensacional.

Buñuelos venecianos {rellenos de piñones, orejones y pasas}

Buñuelos venecianos {rellenos de piñones, orejones y pasas}


Buñuelos venecianos {rellenos de piñones, orejones y pasas}

Buñuelos venecianos {rellenos de piñones, orejones y pasas}

La receta no tiene complicación, aunque la masa resulta un poco pegajosa y yo preferí utilizar una amasadora en lugar de trabajar los ingredientes manualmente con un cucharón o una espátula.
Seguí las instrucciones de la receta original y empleé harina común, pero podría utilizarse harina de fuerza, ya que es una masa rica en grasas y los tiempos de reposo son largos.
Una advertencia: esta masa es para consumir nada más prepararla, así es que no vale dejarlos hechos de un día para otro ni con muchas horas de antelación (a menos que vuestro plan sea utilizar los buñuelos como balines arrojadizos…)

Ingredientes (para 25 unidades, aprox):
* 100 gr pasas (sin semillas)
* 120 gr licor de anís dulce (o aguardiente de orujo)
* 500 gr harina de fuerza
* 40 gr tagatosa (o 80 gr azúcar) (y más para espolvorear)
* 25 gr levadura fresca de panadería (o la mitad de levadura seca de panadería)
* ralladura de piel de un limón
* una pizca de sal
* 2 huevos grandes
* 180 gr leche templada
* 60 gr piñones
* 50 gr corteza de naranja confitada (yo utilicé orejones secos)
* aceite de girasol (para freír)

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Turbantes de pan y semillas {con salsa romesco}

 

Aquí estoy, en plena escaramuza con los últimos focos de resistencia de virus mientras escucho “Summer time” (la música amansa a las fieras, dicen, y si les gusta Ella Fitzerald como a mí, espero pillarlos con la guardia baja)
“Eso no es excusa, mona”, escucho por ahí atrás.
Muy cierto. Tenía intención de publicar el domingo 16 para celebrar el “World Bread Day” (Día Mundial del Pan) Una profesional no se acoquina ante unos bichos microscópicos, aunque cuando ellos son 4 millones (así me lo parecen, tal y como me están vapuleando) y yo sólo una, dan verdadero miedo.
Pero una profesional también es una persona de palabra (“en la salud y en la enfermedad”, prometes al tomar los votos blogueros) Así es que aquí traigo mi receta de pan, 48 horas más tarde, aunque igual de buena:

Turbantes de pan y semillas {con salsa romesco}

Turbantes de pan y semillas {con salsa romesco}

La receta original es del blog “Délices d’Orient” donde los llama “panes turbante”, un nombre de lo más descriptivo y simpático.

Turbantes de pan y semillas {con salsa romesco}

Turbantes de pan y semillas {con salsa romesco}


Turbantes de pan y semillas {con salsa romesco}

Turbantes de pan y semillas {con salsa romesco}

Pero además del pan (y por el mismo precio) os dejo una receta de salsa romesco. Sí, la salsa por excelencia de verduras a la brasa, como los famosos calçots (de hecho, es la salsa gracias a la que muchos se declaran fanes incondicionales de la cebolleta de marras) La salsa tradicional es un poco picante (lleva ajos y guindilla), aunque fácilmente tuneable para una versión más suave (yo sustituí los ajos por cebolla deshidratada en especia)
Me confieso una incondicional del pan y de cualquier salsa donde mojarlo. Y si el pan lleva huevo, aceite, leche y encima se presenta bajo formas caprichosas y originales, ahí que me lanzo con la boca abierta.

Turbantes de pan y semillas {con salsa romesco}

Turbantes de pan y semillas {con salsa romesco}

Ahora estoy contraatacando a los virus con el “I got you under my skin” de Frank Sinatra (un título muy al pelo, dicho sea de paso) y ya siento que comienzan a recular, los muy cobardes.
Creo que un bocadillo de antihistamínicos hecho con uno de estos panes-turbante tiene que ayudar a rematar la cosa definitivamente…
Buen provecho.

Ingredientes (para 10 piezas):
Ingredientes para la masa:
* 300 gr leche tibia
* 100 gr aceite de oliva virgen extra
* 1 huevo entero
* 1 clara
* 2 cucharaditas de azúcar (opcional)
* 2 cucharaditas de sal
* 1 cucharadita de semillas de amapola
* 660 gr harina de fuerza
* 25 gr levadura fresca de panadería (o la mitad de levadura seca de panadería)

Resto de ingredientes:
* 50 gr mantequilla fundida
* 1 yema de huevo
* unas gotas de agua
* semillas variadas (girasol, sésamo, lino, etc)

Ingredientes para la salsa romesco:
* 3 cucharadas de pulpa de pimiento choricero
* un puñado de avellanas tostadas con piel
* un puñado de almendras tostadas con piel
* una pizca de sal y pimienta negra molida (al gusto)
* 1 diente de ajo pelado y troceado (opcional)
* un pedacito de guindilla picante o chile
* 1 tomate pelado y troceado
* un chorro de aceite de oliva virgen extra
* un chorrito de vinagre balsámico de Módena
* una rebanada de pan frito en aceite (y escurrido)
* un poco de agua (para rebajar, si queda demasiado espesa)

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Lamingtons {rellenos de mermelada de fresa}

 

Dicen que el otoño ya ha llegado. No sé si el otoño, pero desde luego los virus, sí. Que me lo digan a mí, que he incubado (de forma completamente involuntaria y sin firmar un solo papel) un tremendo trancazo.
Y eso me ha hecho pensar en las enfermedades que pasé de pequeña.
Y eso me ha hecho pensar (mis neuronas no paran quietas) en las series infantiles que daban en la tele cuando era pequeña.
Y entonces me he acordado de una serie que transcurría en Australia, sobre unos niños pelín repipis que montaban a caballo y pasaban trepidantes aventuras en un campamento de verano en medio de una pradera semidesértica. Recuerdo a un malo malísimo (de tan malo te caía bien) al que los niños conseguían siempre chafar los planes y la melodía de la entradilla, alegre y pegadiza como ella sola.
Y eso me ha hecho pensar en las bellezas naturales de Australia: sus bosques de eucaliptus, sus selvas tropicales azotadas por monzones, la isla de Tasmania, el monte Uluru… (en realidad estoy pensando en el guapote de Chris Hemsworth, pero digamos que es por los eucaliptus y las frondosas selvas tropicales)
Y entonces he caído en la cuenta de que no sé absolutamente nada de la gastronomía australiana. A todos nos han explicado que la cocina francesa está considerada una de las más importantes del mundo (cito textualmente la wikipedia) pese a que se dedican a comer caracoles y ancas de rana, y que la norteamericana, en cambio, no vale un pimiento (pese a que prácticamente han inventado las hamburguesas, las alitas de pollo fritas, la salsa barbacoa, los perritos calientes, la tarta de manzana y el refresco más consumido de la Historia)
Pero la cocina australiana es una gran desconocida.
Hasta ahora.

Queridos lectores (especialmente los golosos), hoy traigo un dulce espectacular y delicioso.
Os presento a los lamingtons:

Lamingtons {rellenos de mermelada de fresa}

Lamingtons {rellenos de mermelada de fresa}

Ahora entiendo por qué los niños de la serie correteaban hipervitaminados y sobrexcitados por aquellas praderas: se acababan de zampar dos o tres lamingtons, con su chocolate, su bizcocho, su relleno de mermelada (sí, la cosa no hace más que mejorar) y su cobertura de coco rallado.

Lamingtons {rellenos de mermelada de fresa}

Lamingtons {rellenos de mermelada de fresa}

No seáis tan tímidos, miradlos más de cerca:

Lamingtons {rellenos de mermelada de fresa}

Lamingtons {rellenos de mermelada de fresa}

No os equivocáis: SON tan buenos como aparentan. La combinación de sabores, texturas y color, gracias al relleno, os dejará con la boca abierta (y con ganas de más)
Aunque el paso-a-paso parece largo, realmente son fáciles de preparar. Tuve mis segundos de pánico entre el baño de chocolate y el rebozado de coco (“ahí va cuando la pifias”, dijo mi conciencia, siempre intentando animar) Pero no hubo pifiadas y la cosa fue coser y cantar.

Ingredientes (para un molde rectangular de 30x22cm):
Ingredientes para el bizcocho:
* 1 yogur natural o griego
* 4 medidas de harina con levadura incorporada (o harina común y 5 gr levadura química de repostería)
* 1 ½ medida de tagatosa (o 3 medidas de azúcar)
* 1 ½ medida de aceite de girasol
* 4 huevos medianos
* 1 cucharadita de extracto de vainilla (o ½ vaina de vainilla o una cucharadita de ralladura de piel de limón)

Ingredientes para la cobertura:
* 240 gr leche entera
* 60 gr mantequilla
* 140 gr chocolate para postres o de cobertura (yo utilicé chocolate “Valor” para fundir sin azúcar)
* 250 gr coco rallado deshidratado

Resto de ingredientes:
* mermelada de fresa (yo utilicé mermelada “Helios Diet” de fresa sin azúcar)

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