Pizza de cerveza {con salsa a la cerveza}

 

Hace pocos días celebramos la despedida de un compañero de trabajo por prejubilación. Nuestro regalo fue un reloj. Pero no el clásico reloj de oro fardón, elegante y exclusivo, sino una moderna pulsera de actividad que mide los pasos, la frecuencia cardíaca, las calorías consumidas, el sudor y otra media docena de cosas más que uno desconocía de su propio cuerpo.
No tengo claro que el regalo le haya gustado mucho (sospecho que esperaba el reloj de oro o, conociéndonos, al menos uno chapado), y eso me ha hecho recordar mis tristes antecedentes gimnásticos.
No quiero ser injusta y quitarle mérito a mi profesora: la culpa es enteramente suya. Y lo dejo claro porque ya es difícil conseguir que uno acabe odiando cualquier tipo de deporte, ya sea de velocidad, de pelota o de resistencia.
Veinte años después de sudar la última camiseta, mi filosofía es simple: el mejor deporte es el que practican otros.
Y preferiblemente, lejos. No hay nada tan peligroso como exponerse a los perniciosos efectos de un grupo de adictos al ejercicio físico, que con el inocente anímate-que-contigo-somos-cuatro-y-así-podemos-jugar-a-dobles-y-lo-pasaremos-bomba acaban arrastrándote a una espiral destructiva de flato y agujetas de la que es muy difícil salir.
Solo hay dos cosas que me soliviantan más que una clase de gimnasia:
1. La gente que sujeta el paraguas como si fuera una bayoneta.
2. El poder de succión que ejercen los bajos de la cama (y los bajos de la cómoda y los bajos del sofá) cuando algo se cae al suelo y… ¿adivinas a dónde ha ido a parar?

Pero, a pesar de todo lo anterior, hay un caso en el que me plantearía volver a practicar deporte de forma activa.
Para quemar las calorías de esta deliciosa pizza:

Pizza de cerveza {con salsa a la cerveza}

Pizza de cerveza {con salsa a la cerveza}


Pizza de cerveza {con salsa a la cerveza}

Pizza de cerveza {con salsa a la cerveza}

Sé que esta receta tiene algo tremendamente tentador y es la mención (por partida doble) de la palabra “cerveza”.
No es extraño utilizarla para preparar masas de pan, ya que la levadura de la propia cerveza ayuda a la fermentación. La receta original es de la página Food52 y es muy difícil resistirse.
A mí me gusta incorporar especias a la masa base, y el orégano o la albahaca siempre combinan estupendamente.

Pizza de cerveza {con salsa a la cerveza}

Pizza de cerveza {con salsa a la cerveza}


Pizza de cerveza {con salsa a la cerveza}

Pizza de cerveza {con salsa a la cerveza}

Además de incorporar cerveza en la preparación de la masa, la añadí en la propia salsa para de darle perfume y sabor, y os aseguro que funciona.
Hay que tener cuidado con el punto de sal porque la cerveza acentúa los salados, de modo que es mejor no añadirla a la salsa y reprimirse con la cantidad de bacon (ya, es complicado)
Lo preferible en este caso es emplear butifarra blanca, porque tiene sabor sin ser picante ni resultar pesada.

Ingredientes (para 2 personas):
Ingredientes para la masa:
* 215 gr harina
* 65 gr harina integral (yo utilicé harina de espelta integral)
* 115 gr cerveza tibia (yo utilicé una cerveza rubia rica en lúpulo y malta)
* 55-65 gr agua tibia
* 1 cucharadita de orégano
* 1 cucharadita de sal

Resto de ingredientes:
* 1 cebolla pequeña
* 40 gr rodajas de butifarra blanca o de salchicha o de bacon ahumado
* unas rodajas de pimiento amarillo pequeño
* 4 espárragos verdes finos
* una pizca de pimienta negra molida
* una pizca de orégano
* una pizca de albahaca
* salsa de tomate triturado
* 40 gr (medio vasito de vino, aprox) de cerveza
* 4 tomatitos deshidratados en aceite
* mozzarella y queso emmental rallados

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Galletas de avena y muesli {con chocolate y nueces}

 

Que levante la mano quien nunca ha cotilleado, descaradamente o de reojo, la compra del cliente que le precede en la cola del super.
Los hay que llenan la cesta de lácteos activados con millones de bifidus y danacoles y sanísimos zumos de alcachofa y berza, y los colocan sobre la cinta transportadora con orgullo, casi esperando un aplauso general (y quizá la enhorabuena por megafonía) Suelen lucir un aspecto lozano y juvenil y van siempre vestidos de chándal (como si les pillaras a punto de empezar una sesión de jogging) aunque tengan el coche aparcado ahí fuera.
Lo peor es cuando justo detrás vas tú, con tu pizza congelada, tu paquete de chicles y tu Coca-Cola, reprochándote no haber llegado cinco minutos antes, mientras notas cómo el tipo del jugo de zanahoria te mira con desdén…
Otras veces haces la compra guiado por el más primitivo de los instintos (la gula) y cargas la cesta con tres paquetes de mantequilla, varias tabletas de chocolate, medio kilo de mascarpone y tantas bolsitas de aperitivos salados como para acoger la Convención Anual de Amigos del Colesterol. Y en el último momento te arrepientes y cuelas un pack de yogures desnatados, como si eso fuera a contrarestar todo lo anterior…
En el fondo, el carrito de la compra es un espejo de nuestros gustos, vicios y debilidades, y si hiciéramos un estudio profundo de su contenido, al estilo de las reveladoras Listas de Metterling, podríamos llegar a inquietantes conclusiones.
En mi caso, seguro.

Esto viene a cuento porque el otro día, buceando en el fondo del armario, encontré un paquete de muesli que ni recordaba haber comprado (seguramente fue después del encuentro con el tipo del chándal, al que sospecho emparentado con el famosete de los huesos de aceituna)
Pero como soy una persona llena de recursos y buen gusto (además de un buen puñado de vicios y debilidades) decidí aprovecharlo para preparar las galletas de hoy:

Galletas de avena y muesli {con chocolate y nueces}

Galletas de avena y muesli {con chocolate y nueces}

“¿Galletas de muesli?”, os oigo preguntar suspicazmente. Y entiendo la suspicacia, porque si a alguien no le gustan las galletas dietéticas (esas que saben y huelen a cartón reciclado), es a mí.
Pero estas galletas desprenden un delicioso aroma a chocolate y a nueces tostadas y, gracias a la harina integral y a los tropezones de muesli de la masa, su sabor es muy intenso y pronunciado.

Galletas de avena y muesli {con chocolate y nueces}

Galletas de avena y muesli {con chocolate y nueces}


Galletas de avena y muesli {con chocolate y nueces}

Galletas de avena y muesli {con chocolate y nueces}

La receta está basada en estas bonitas galletas de cereales y almendras del blog “Pane dolce al Cioccolato”. Sustituí los copos de avena por un muesli más variado y las almendras por nueces, y el resultado son unas galletas crujientes fantásticas.
Cuanto más rico y completo sea el tipo de muesli que uséis, más ricas y sabrosas quedarán las galletas. Reconozco que mi muesli contenía pasas, fruta deshidratada y miel (¡auch!) y por eso utilicé menos cantidad de azúcar que la receta original. Si sólo empleáis copos de avena, os recomiendo incrementar la cantidad de azúcar hasta los 150 gr (o la mitad de tagatosa)

Ingredientes (para 20 galletas de 7cm diámetro):
* 65 gr tagatosa en polvo (o 130 gr azúcar blanco o moreno)
* 160 gr mantequilla a temperatura ambiente
* una pizca de sal
* 90 gr harina espelta blanca
* 90 gr harina de avena integral
* ½ cucharadita bicarbonato (o levadura química de repostería)
* 150 gr muesli variado (1)
* 30 gr nueces toscamente troceadas
* 35 gr chocolate negro troceado (yo utilicé chocolate negro “Valor” 70% cacao, sin azúcar)

(1) Mi muesli contenía: copos de avena (38%), pasas sultanas (21%), higos, frambuesas (1%), manzanas, albaricoques, grosellas rojas (0,7%), dátiles, ciruelas, peras, fresas (0,2%), copos de espelta integrales (26%), espelta inflada (5%), miel, pipas de girasol, sésamo y harina de arroz

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Skolebrød {brioche noruego con cardamomo, crema pastelera y coco}

 

Hubo una época en la que el epicentro del saber, el arte, el pensamiento y la democracia europeas se encontraba en los países del sur, a orillas del Mediterráneo, mientras que las tribus nórdicas no eran más que una panda de ruidosos y rubios melenudos sin maneras en la mesa ni en el vestir.
Aunque se podría argumentar que poco ha cambiado desde entonces, hoy en día, sin embargo, hay una opinión comúnmente extendida de que los países nórdicos nos llevan una clara ventaja evolutiva. Al menos lo parece cuando en artículos de prensa, memorias socio-económicas y en informes de reputados expertos nos los presentan como ejemplo de prosperidad y desarrollo.
Nada queda más inteligente, convincente e irrebatible que poner fin a una discusión citando los avances y virtudes de Suecia, Noruega o Finlandia (algunos, en una pirueta geográfica, incluyen Suiza por extensión)

La verdad es que mis conocimientos de estos neo-paraísos modernos no son demasiado profundos (fruto de escarceos turísticos, visitas a Ikea y poco más), pero tengo que reconocer que en lo culinario han tocado techo.
Si les perdonamos su afición al arenque fermentado y a la crema agria, un pueblo capaz de alimentarse a base de salmón y capaz de preparar los bollitos de hoy, merece un reconocimiento.

Skolebrød {brioche noruego con cardamomo, crema pastelera y coco}

Skolebrød {brioche noruego con cardamomo, crema pastelera y coco}

Estas preciosidades noruegas se llaman skolebrød (“pan de la escuela”) y consisten en un brioche extremadamente tierno y esponjoso cubierto con crema pastelera y rebozado en coco rallado.
El coco es uno de mis más felices hallazgos culinarios. Sinceramente, lo tenía ninguneado en favor de la almendra molida, pero desde el estupendo resultado de los lamingtons rellenos de mermelada, ha subido un montón de enteros.

Skolebrød {brioche noruego con cardamomo, crema pastelera y coco}

Skolebrød {brioche noruego con cardamomo, crema pastelera y coco}

Circulan muchas recetas y vídeos para preparar skolebrød, pero esta de “Five and Spice” me pareció una de las más sencillas y mejor explicadas.
Sólo hay que procurar preparar la crema pastelera con cierta antelación para que enfríe y espese. El resto requiere tiempo (ojo, la paciencia tendrá su recompensa) y algo de destreza (la masa resulta bastante húmeda y es preferible trabajarla con una amasadora y tras una fermentación en frío de 12 horas)

Skolebrød {brioche noruego con cardamomo, crema pastelera y coco}

Skolebrød {brioche noruego con cardamomo, crema pastelera y coco}

Tratándose de un dulce noruego, es casi obligatorio usar cardamomo. Si no lo encontráis podéis sustituirlo por la misma cantidad de anís verde en especia (recordad lo buenísimo que quedó el Vasilopita de Navidad) o de canela molida.

Ingredientes (para 11 piezas):
Ingredientes para la masa:
* 60 gr mantequilla derretida
* 375 gr leche entera tibia
* 5,5 gr levadura seca de panadería
* 1 cucharada de azúcar (opcional)
* 50 gr tagatosa (o 100 gr azúcar)
* una cucharadita (5 gr) cardamomo molido
* una pizca de sal
* 480 gr harina de fuerza (y un poco más para espolvorear)
* una clara de huevo (para pintar)

Ingredientes para la crema:
* 250 gr leche entera
* 2 yemas de huevo
* 2 cucharadas rasas de maizena
* un trozo de cáscara de limón

Ingredientes para el glaseado y rebozado:
* 1 cucharada de leche
* 1 cucharadita de agua
* una pizca de vainilla natural
* tagatosa (o azúcar glas) hasta adquirir la consistencia necesaria
* coco rallado deshidratado

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Tarta de verduras mediterránea {con masa integral y tapenade}

 

Para los que tenemos un recorrido neuronal extremadamente corto, ciertas cosas no son fáciles de comprender.
Por ejemplo, ¿cómo es posible construir una réplica de R2-D2 desde casa y por fascículos?
Sé que el comentario no viene a cuento, pero si no lo digo, reviento. Escribir un blog te permite dejar de dar la brasa en la sección “Cartas del Lector” del periódico para dársela a tus propios lectores (ya se siente)
En otro orden de cosas, y para manteneros al día de mis vacilantes progresos, os diré que de momento no he conseguido cumplir el mayor de mis propósitos de Año Nuevo (me parece oír lloriquear a mi endocrino), aunque, a cambio, he aprendido algo nuevo, útil y realmente interesante: el tapenade.
La primera lección fue descubrir que es un sustantivo masculino (estos idiomas latinos y sus intrincados acertijos de género a lo Raymond Smullyan…)
La segunda lección fue descubrir de qué está hecho. El nombre en sí no revela nada salvo que se hable la lenga d’Òc con cierta fluidez.
Y la tercera lección (una vez superados los conocimientos teóricos previos) fue probarlo.
Os diré que está bueno. También os diré que es necesario que a uno le gusten las aceitunas. Y tienen que ser negras. No valen esas verdes diseñadas en laboratorio con sabor a anchoa o a pimiento morrón (por supuesto, sin rastro de anchoa ni de pimiento morrón)

Entiendo que si seguís leyendo es porque sois aceituno-adictos confesos o porque no echan nada bueno en la tele (he dejado el punto y aparte adrede para los que prefieran levantarse e irse sin molestar)
En el primer y el segundo caso (los que se han ido se lo pierden), estáis de enhorabuena porque la receta de hoy os va a encantar:

Tarta de verduras mediterránea {con masa integral y tapenade}

Tarta de verduras mediterránea {con masa integral y tapenade}


Tarta de verduras mediterránea {con masa integral y tapenade}

Tarta de verduras mediterránea {con masa integral y tapenade}

Me gustaría poder decir que es una de esas recetas fruto de mi propia genialidad, pero la encontré (nada más ni nada menos) que en la web australiana de Kitchen Aid.
Otro punto a favor para los australianos (por si no bastaban los lamingtons…)

Tarta de verduras mediterránea {con masa integral y tapenade}

Tarta de verduras mediterránea {con masa integral y tapenade}

La receta tiene varias cosas que me gustan:
1. Una masa de aceite fácil hasta decir basta.
2. Un relleno de verduras bonito y sabroso (al que no le falta su ración de queso fundente)
3. Una base de tapenade, en contraste con el relleno de verduras, que aporta un toque entre picante y salado muy interesante.
La receta original hornea las verduras mientras que yo preferí freírlas (me encanta el sabor del aceite de oliva después de freír cebolla) También añadí una pizca de orégano a la base de la tarta y creo que incluso una cucharadita de ajonjolí (sésamo tostado) no le vendría nada mal.

Tarta de verduras mediterránea {con masa integral y tapenade}

Tarta de verduras mediterránea {con masa integral y tapenade}

Dado que esta tarta mediterránea tiene muchas resonancias griegas (berenjenas, queso de cabra, aceite de oliva…) lo suyo sería emplear unas aceitunas negras de Kalamata o similares. Yo recorrí varios supermercados sin encontrarlas (hasta darme cuenta después de que se venden en Mercadona) y utilicé aceitunas negras de Aragón. En cualquier caso, lo preferible es emplear una variedad de buena calidad, buen sabor y suficientemente carnosa.
Esta versión de tapenade es bastante básica y no incluye anchoas ni ajo ni alcaparras. En mi opinión es un acierto porque el sabor de la aceituna es ya muy potente de por sí.

Ingredientes (para una tarta de 30x23cm, aprox):
Ingredientes para la masa:
* 320 gr harina integral (yo utilicé harina blanca de kamut)
* 125 gr agua
* 75 gr aceite de oliva virgen extra
* 1 cucharadita de sal
* una pizca de orégano seco

Ingredientes para el relleno:
* 1 pimiento amarillo pequeño
* 1 pimiento rojo pequeño
* 1 berenjena pequeña
* 1 calabacín pequeño
* 6 espárragos verdes finos
* 2 chalotas
* 1 diente de ajo
* una pizca de sal, pimienta negra molida
* una pizca de orégano, albahaca y tomillo secos en especia
* 100 gr medallones de queso de cabra (sin corteza)

Ingredientes para el tapenade:
* 150 gr aceitunas negras sin hueso (Kalamata, Kalamon o similar)
* 35 gr tomatitos secos en aceite
* 35 gr aceite de oliva virgen extra
* 35 gr vinagre de Jerez o balsámico de Módena
* 1 cucharada de orégano o un puñadito de hojas de albahaca fresca

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Galette des Rois {rellena de peras escalfadas en licor y vainilla}

 

Supongo que todos habéis empezado el año con un montón de buenos propósitos bajo el brazo. Todos muy realistas y realizables, por supuesto.
De momento, a mí me parece que el 2017 ha empezado tal y como terminó el 2016.
Uno espera que en Noche Vieja se produzca una alteración del continuo espacio-tiempo. Algo así como un relámpago o un trueno ensordecedor que marque claramente el fin de un año y el comienzo de otro, igual que quien arranca la última hoja del calendario: “rrrraaaaaaaas”…
Pero nada. La parrilla televisiva discurre del 31 de Diciembre al 1 de Enero sin ni siquiera darnos tiempo a pestañear: del indigesto karaoke de las campanadas saltamos a la gala musical de turno (que tan sospechosamente recuerda a las de 2015, 2014 y 1995)

Así es que sigo echando seriamente en falta un efecto “borrón y cuenta nueva”.
Por ejemplo, los platos del fregadero podrían desvanecerse mágicamente a las 00:01h y ser sustituidos por otros nuevos, limpios y sin desportilladuras, perfectos para estrenar el año.
O podría aparecer un flamante coche en el garaje, bien reluciente, con el depósito lleno y el cuentakilómetros a cero.
Ya puestos, ¿no sería más lógico que cada 1 de Enero se presentara una Auditoría Interna de este estilo?:
“Tras examinar detenida y concienzudamente el pasado ejercicio y detectarse ligeras deficiencias y anomalías, se considera más provechoso que 2017 cuente con 5 meses en lugar de 12 (total, a partir del sexto todo el mundo está deseando irse de vacaciones), semanas de 5 días (con eliminación de miércoles y jueves, por redundantes), días de 50 horas (para que nadie se queje de que no le llega el tiempo) y fines de semana en los que siempre luzca el sol.”

Por desgracia, éste es un Universo claramente ineficiente (especialmente domingos y festivos), así es que, en lugar de hacer compendio y rectificación, revivimos una y otra vez los mismos errores en una especie de año de la marmota…
Uno de mis propósitos para 2017 es hacer feliz (de una vez) a mi sufrido endocrino, aunque reconozco que (otro año más) se lo pongo difícil. Él sí que vive en un eterno año de la marmota. O quizá sea él la marmota. No lo tengo muy claro.
Vale, dejemos los propósitos imposibles para más adelante y concentrémonos en lo importante:
Esta semana.
Este viernes.
Esta Galette des Rois, todo un clásico.

Galette des Rois {rellena de peras escalfadas en licor y vainilla}

Galette des Rois {rellena de peras escalfadas en licor y vainilla}

Nuestra tradición es más de roscones, aunque no veo inconveniente en preparar ambas cosas.
¿Y vosotros?

Galette des Rois {rellena de peras escalfadas en licor y vainilla}

Galette des Rois {rellena de peras escalfadas en licor y vainilla}

La Galette des Rois es una tarta de hojaldre típica del día de Reyes que se rellena de una suave crema de almendra y mantequilla (esa delicia tiene un nombre y se llama frangipane) Hay variaciones con otros frutos secos, chocolate e incluso manzanas, aunque me gustó mucho la idea de esta receta y opté por un relleno con peras escalfadas.
A estas alturas debéis estar todos con la boca abierta, impacientes y curiosos:
“¿Escalfadas cómo???”
Buena pregunta.
La respuesta tiene 3 ingredientes principales: licor, vainilla y canela. Cualquier cosa con la que los combinéis sabe bien por necesidad.
La frangipane por sí sola ya es un relleno sensacional, pero creo que la fruta aporta más sabor y jugosidad.

Galette des Rois {rellena de peras escalfadas en licor y vainilla}

Galette des Rois {rellena de peras escalfadas en licor y vainilla}


Galette des Rois {rellena de peras escalfadas en licor y vainilla}

Galette des Rois {rellena de peras escalfadas en licor y vainilla}

Como adelanto de las próximas publicaciones, os dejo caer que este relleno sensacional de peras escalfadas lo usaremos en otra tarta, y ya os hablaré más detalladamente en esa receta de lo estupendo que sale, pese a mis dudas iniciales.

Ingredientes (para una galette de 20cm diámetro):
Ingredientes para el relleno de frangipane:
* 75 gr almendra molida
* 35 gr tagatosa (o 75 gr azúcar)
* 75 gr mantequilla a temperatura ambiente
* 1 huevo mediano
* 1 yema
* 1 cucharadita de Cointreau, o ron o cognac (más una cucharadita de ralladura de piel de naranja)

Ingredientes para el relleno de pera:
* 375 gr agua
* zumo recién exprimido de media naranja
* 125 gr Amareto o Frangelico
* 55 gr tagatosa (o 112 gr azúcar)
* 1 cucharada de extracto de vainilla
* una ramita de canela
* 1 ó 2 peras pequeñas y maduras

Resto de ingredientes:
* 2 láminas redondas de hojaldre (400 gr, aprox)
* 1 huevo mediano (para pintar)
* 1 cucharadita de nata líquida (para pintar)

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Bizcocho de anís de Año Nuevo {al estilo Vasilopita}

 

Si uno se para a analizar las diferentes formas de celebrar la noche de Fin de Año alrededor del mundo, le da que pensar.
En Estados Unidos es tradición la cuenta atrás en voz alta hasta que el reloj marca las doce de la noche y el nuevo año comienza. Todo son abrazos, canciones, alegría y besos bajo la omnipresente ramita de muérdago.
En España, los últimos 20 segundos de la noche los dedicas a engullir uvas a toda prisa, sin masticar siquiera, sin apartar los ojos de la tele y por supuesto, sin hablar ni dedicar una mirada al prójimo. Y todo para para entrar en el nuevo año con la boca llena, atragantado y babeado, si no a punto de vomitar…
Lo dicho: diferentes lugares, diferentes costumbres.
Pero la nuestra no es la más rara. En Alemania se dedican a mezclar metal fundido en agua para estudiar la forma que adopta e intentar así adivinar el futuro. Sinceramente, se me ocurren cosas más divertidas y ambientalmente menos peligrosas con que entretenerse la noche de Fin de Año (¿y dónde demonios encuentra uno metal fundido??)
En Dinamarca aprovechan para hacer añicos la vajilla. Dice la tradición que cuantos más platos rotos, más amigos harás en el nuevo año. Es de esperar que esos amigos se presenten con un montón de cupones de descuento en Ikea…
Mientras, las escocesas y las galesas esperan que el first-foot (el primer visitante que entre por la puerta después de medianoche) sea un guapote alto y moreno cargado con una hogaza de pan y una botella de whiskey. Que las chicas no tienen un pelo de tontas, vaya.
En Colombia y en Grecia suelen prepararse panes o bizcochos en los que se esconde una moneda antes de hornearlos. El afortunado al que le salte un empaste mordiendo el bizcocho, gozará de buena suerte el siguiente año (la necesitará si quiere encontrar un dentista barato)

La receta de hoy es una adaptación del vasilopita, ese bizcocho tradicional griego de Año Nuevo que luce así de impresionante:

Bizcocho de anís de Año Nuevo {al estilo Vasilopita}

Bizcocho de anís de Año Nuevo {al estilo Vasilopita}

Digo que es una adaptación porque mi vasilopita no lleva mástique (μαστίχα) ni makhlepi (μαχλέπι) Y qué queréis que os diga, pues que sin mástique ni makhlepi como que no me atrevo a llamarlo vasilopita.
En lugar de esos ingredientes, bastante complicados de conseguir por aquí, utilicé anís verde en especia (que siempre da un toque navideño al postre), licor de anís y una pizca de cardamomo. Es importante usar anís verde en especia, no simplemente licor de anís. El anís en grano es el que aporta el aroma y el sabor característicos. Y si no se os ocurre en qué más emplearlo, echad un vistazo a estas galletas de Pascua o a estas rosquillas fritas.

Bizcocho de anís de Año Nuevo {al estilo Vasilopita}

Bizcocho de anís de Año Nuevo {al estilo Vasilopita}

El resultado no es un bizcocho cualquiera, porque además de anís, cardamomo, vainilla y ralladura de naranja y limón (o del mástique y el makhlepi, si lográis encontrarlos), lleva mantequilla. Para qué os voy a engañar: lleva mucha mantequilla. Una cantidad de 3 cifras que no comienza por 1.
Si uno de vuestros propósitos de Año Nuevo era apuntarse a un gimnasio, este bizcocho puede daros el empujón definitivo.

Bizcocho de anís de Año Nuevo {al estilo Vasilopita}

Bizcocho de anís de Año Nuevo {al estilo Vasilopita}

Pero acabaréis perdonándoselo (y perdonándome) porque está buenísimo. La señora mantequilla sabe muy bien lo que hace cuando se mete en un bizcocho (en cualquier parte, la verdad)
Esta es la miga más suave, más tierna y más deliciosa que probaréis en ningún bizcocho. Palabra.

Bizcocho de anís de Año Nuevo {al estilo Vasilopita}

Bizcocho de anís de Año Nuevo {al estilo Vasilopita}

La receta original la podéis seguir en el blog de Akis Petretzikis, el simpático y gesticulante chico del vídeo. Yo no entiendo griego moderno (ni antiguo), pero los pasos se adivinan sin problemas.
Yo no escondí en la masa ninguna moneda, pero la idea es simpática. Aunque quizá es mejor opción recurrir al haba o a la judía (como se hace en el Roscón de Reyes) para que no peligre ningún diente.
Con tropezón o sin tropezón, es un bizcocho super aromático y extra tierno que puede dejarse preparado con varios días (sí, días) de antelación. Se mantiene tan esponjoso que podéis dejarlo hecho por la mañana, cocinar la cena de Fin de Año, salir de juerga nocturna, tomar el chocolate con churros, dormir la mona y dedicar el tiempo necesario a superar la resaca, porque el bizcocho os seguirá esperando, dulce y sabroso como el primer día.

Ingredientes (para un molde redondo de 26cm diámetro):
* 300 gr mantequilla en pomada
* 125 gr tagatosa (o 250 gr azúcar glas)
* 10 gr anís verde en especia
* una pizca de cardamomo molido
* 1 cucharadita de extracto de vainilla (o una vaina de vainilla)
* 1 cucharada de licor de anís dulce
* ralladura de piel de una naranja grande
* 1 cucharada de ralladura de piel de limón
* 4 huevos grandes
* 70 gr leche entera
* 400 gr harina con levadura incorporada
* tagatosa o azúcar glas (para decorar)

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