Bizcocho de anís de Año Nuevo {al estilo Vasilopita}

 

Si uno se para a analizar las diferentes formas de celebrar la noche de Fin de Año alrededor del mundo, le da que pensar.
En Estados Unidos es tradición la cuenta atrás en voz alta hasta que el reloj marca las doce de la noche y el nuevo año comienza. Todo son abrazos, canciones, alegría y besos bajo la omnipresente ramita de muérdago.
En España, los últimos 20 segundos de la noche los dedicas a engullir uvas a toda prisa, sin masticar siquiera, sin apartar los ojos de la tele y por supuesto, sin hablar ni dedicar una mirada al prójimo. Y todo para para entrar en el nuevo año con la boca llena, atragantado y babeado, si no a punto de vomitar…
Lo dicho: diferentes lugares, diferentes costumbres.
Pero la nuestra no es la más rara. En Alemania se dedican a mezclar metal fundido en agua para estudiar la forma que adopta e intentar así adivinar el futuro. Sinceramente, se me ocurren cosas más divertidas y ambientalmente menos peligrosas con que entretenerse la noche de Fin de Año (¿y dónde demonios encuentra uno metal fundido??)
En Dinamarca aprovechan para hacer añicos la vajilla. Dice la tradición que cuantos más platos rotos, más amigos harás en el nuevo año. Es de esperar que esos amigos se presenten con un montón de cupones de descuento en Ikea…
Mientras, las escocesas y las galesas esperan que el first-foot (el primer visitante que entre por la puerta después de medianoche) sea un guapote alto y moreno cargado con una hogaza de pan y una botella de whiskey. Que las chicas no tienen un pelo de tontas, vaya.
En Colombia y en Grecia suelen prepararse panes o bizcochos en los que se esconde una moneda antes de hornearlos. El afortunado al que le salte un empaste mordiendo el bizcocho, gozará de buena suerte el siguiente año (la necesitará si quiere encontrar un dentista barato)

La receta de hoy es una adaptación del vasilopita, ese bizcocho tradicional griego de Año Nuevo que luce así de impresionante:

Bizcocho de anís de Año Nuevo {al estilo Vasilopita}

Bizcocho de anís de Año Nuevo {al estilo Vasilopita}

Digo que es una adaptación porque mi vasilopita no lleva mástique (μαστίχα) ni makhlepi (μαχλέπι) Y qué queréis que os diga, pues que sin mástique ni makhlepi como que no me atrevo a llamarlo vasilopita.
En lugar de esos ingredientes, bastante complicados de conseguir por aquí, utilicé anís verde en especia (que siempre da un toque navideño al postre), licor de anís y una pizca de cardamomo. Es importante usar anís verde en especia, no simplemente licor de anís. El anís en grano es el que aporta el aroma y el sabor característicos. Y si no se os ocurre en qué más emplearlo, echad un vistazo a estas galletas de Pascua o a estas rosquillas fritas.

Bizcocho de anís de Año Nuevo {al estilo Vasilopita}

Bizcocho de anís de Año Nuevo {al estilo Vasilopita}

El resultado no es un bizcocho cualquiera, porque además de anís, cardamomo, vainilla y ralladura de naranja y limón (o del mástique y el makhlepi, si lográis encontrarlos), lleva mantequilla. Para qué os voy a engañar: lleva mucha mantequilla. Una cantidad de 3 cifras que no comienza por 1.
Si uno de vuestros propósitos de Año Nuevo era apuntarse a un gimnasio, este bizcocho puede daros el empujón definitivo.

Bizcocho de anís de Año Nuevo {al estilo Vasilopita}

Bizcocho de anís de Año Nuevo {al estilo Vasilopita}

Pero acabaréis perdonándoselo (y perdonándome) porque está buenísimo. La señora mantequilla sabe muy bien lo que hace cuando se mete en un bizcocho (en cualquier parte, la verdad)
Esta es la miga más suave, más tierna y más deliciosa que probaréis en ningún bizcocho. Palabra.

Bizcocho de anís de Año Nuevo {al estilo Vasilopita}

Bizcocho de anís de Año Nuevo {al estilo Vasilopita}

La receta original la podéis seguir en el blog de Akis Petretzikis, el simpático y gesticulante chico del vídeo. Yo no entiendo griego moderno (ni antiguo), pero los pasos se adivinan sin problemas.
Yo no escondí en la masa ninguna moneda, pero la idea es simpática. Aunque quizá es mejor opción recurrir al haba o a la judía (como se hace en el Roscón de Reyes) para que no peligre ningún diente.
Con tropezón o sin tropezón, es un bizcocho super aromático y extra tierno que puede dejarse preparado con varios días (sí, días) de antelación. Se mantiene tan esponjoso que podéis dejarlo hecho por la mañana, cocinar la cena de Fin de Año, salir de juerga nocturna, tomar el chocolate con churros, dormir la mona y dedicar el tiempo necesario a superar la resaca, porque el bizcocho os seguirá esperando, dulce y sabroso como el primer día.

Ingredientes (para un molde redondo de 26cm diámetro):
* 300 gr mantequilla en pomada
* 125 gr tagatosa (o 250 gr azúcar glas)
* 10 gr anís verde en especia
* una pizca de cardamomo molido
* 1 cucharadita de extracto de vainilla (o una vaina de vainilla)
* 1 cucharada de licor de anís dulce
* ralladura de piel de una naranja grande
* 1 cucharada de ralladura de piel de limón
* 4 huevos grandes
* 70 gr leche entera
* 400 gr harina con levadura incorporada
* tagatosa o azúcar glas (para decorar)

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Galletas de nuez rellenas de crema de almendra y naranja {y cubiertas de chocolate}

 

Los nombres de las recetas cada vez me salen más largos, lo sé.
Y eso que suelo desconfiar de la bondad de una receta cuando la longitud del título supera las dos líneas. Los mejores platos son los que se describen sin emperifollamientos ni perífrasis innecesarias. Sólo con una o dos palabras.
Por ejemplo, a la “paella”, las “natillas” o al “tiramisú” no hace falta envolverlos en más explicaciones.
Las cartas de algunos restaurantes son realmente creativas, con todo un juego de metáforas y circunloquios para despistar al personal (cuánto poeta frustrado se esconde tras esos fogones) Pasa con los que comienzan por “sinfonía de…” o “fantasía de…”
Otros nombres provocan deliberadamente el equívoco, como el conocido “rollito de primavera”. Pensad seriamente si las palabras “rollito” y “primavera” os sugieren algo de comer…
Pero la palma se la lleva el ficticio plato “lopado­temajo­selajo­galeo­kranio­leipsano­drim­ipo­trimmato­silfio­karabo­melito­katakeji­meno­kijl­epi­kossifo­fato­perister­alektrion­opte­kefalio­kinklo­peleio­lagoio­siraio­bafe­tragano­pterigón”, que era, supuestamente, una fricasé y la palabra más larga de la literatura (incluida la galesa)
En una categoría diferente están todos esos platos deconstruídos y moleculizados a base de esferificaciones y vaporizaciones (con nombres tan sugerentes como “tempura al azafrán con emulsión de ostra”), aunque más que experiencias culinarias a mí me recuerdan a las clases de encantamientos de Harry Potter. En todo caso, eso da para una discusión aparte.

Vamos, nada que ver con estas sencillas, bonitas y deliciosas galletas dobles (sí, ese es un nombre mucho más corto):

Galletas de nuez rellenas de crema de almendra y naranja {y cubiertas de chocolate}

Galletas de nuez rellenas de crema de almendra y naranja {y cubiertas de chocolate}


Galletas de nuez rellenas de crema de almendra y naranja {y cubiertas de chocolate}

Galletas de nuez rellenas de crema de almendra y naranja {y cubiertas de chocolate}

Cada vez que veo una galleta doble me acuerdo de aquel relato breve sobre el conde de Sandwich y sus prometedores avances y estrepitosos fracasos para inventar el famoso bocadillo. Como en esa historia, creo que el inventor de la galleta doble merece un reconocimiento público. La idea es brillante, y permite tantas variaciones (ahí están las galletitas Linzer o Spitzbuben) que las posibilidades son infinitas.

Galletas de nuez rellenas de crema de almendra y naranja {y cubiertas de chocolate}

Galletas de nuez rellenas de crema de almendra y naranja {y cubiertas de chocolate}

La receta original es del blog “Formine e Mattarello”, aunque para la masa he seguido mi receta de Spitzbuben y para el relleno he optado por una crema ligera a base de almendra molida, huevo y ralladura de piel de naranja, que aporta un precioso color y un sabor a cítricos muy apropiado para esta época del año.

Galletas de nuez rellenas de crema de almendra y naranja {y cubiertas de chocolate}

Galletas de nuez rellenas de crema de almendra y naranja {y cubiertas de chocolate}

De hecho, encuentro que estas galletas son una alternativa muy presentable a los turrones, polvorones, mazapanes y demás (deliciosas) bombas calóricas.
Aunque requieren varios pasos, no son difíciles de preparar, y el resultado merece el esfuerzo.

Ingredientes (para 22 unidades, aprox)
* 1 huevo
* 45 gr tagatosa (o 90 gr azúcar glas)
* 70 gr mantequilla
* 65 gr nueces peladas
* una pizca de sal
* una pizca de vainilla
* 250 gr harina
* una cucharadita de levadura química de repostería

Ingredientes para el relleno:
* 50 gr almendra molida
* 25 gr tagatosa (o 50 gr azúcar)
* 1 huevo
* una cucharada de ralladura de piel de naranja

Ingredientes para la cobertura:
* 200 gr chocolate de cobertura (yo utilicé chocolate “Valor” para fundir sin azúcar)
* nueces peladas y partidas por la mitad

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Empanada tierna de manzana {con almendras y canela}

 

Algún día mis sobrinos no podrán creerse que yo creciera sin móvil, consola o internet, igual que en su momento me sorprendió descubrir que mis padres se habían criado sin un triste aparato de televisión o de teléfono. Supongo que es ahora cuando me doy cuenta de que ha corrido un ciclo completo y pertenezco a una generación diferente.
Tiendo a ser optimista y pensar que esta nueva era nos aporta más beneficios que perjuicios. Sin entrar en valoraciones, hoy en día el acceso a la información es brutal. Información que hace sólo diez años era imposible de obtener, a menos que contaras con un colega en la CIA o la NASA.
Eran tiempos en los que si necesitabas saber los horarios de salida del tren, no había otra que llamar por teléfono. Y si el tren en cuestión salía de Llanfairpwllgwyngyll, llamar con un diccionario al lado (edición impresa, por supuesto)
Si en medio de la cena, a ti y tus amigos os daba por discutir en qué año tuvo lugar la decisiva y archifamosa batalla de Hastings, recurrías a la (buena) memoria, a la hemeroteca o a una máquina del tiempo (si de algo me alegro es que internet haya puesto punto y final a este tipo de discusiones de forma limpia e indolora)
Pero hoy en día no sólo tenemos a nuestro alcance ingentes cantidades de información sino que accedemos a ella rápidamente y, en muchos casos, sin coste, gracias a personas que crean y comparten contenidos de forma libre.
Por ejemplo, sin necesidad de salir de la habitación, de comprar ninguna revista, anotarse a ningún curso de cocina ni saber polaco, se puede descubrir y aprender a preparar esta receta.
El resultado salta a la vista:

Empanada tierna de manzana {con almendras y canela}

Empanada tierna de manzana {con almendras y canela}


Empanada tierna de manzana {con almendras y canela}

Empanada tierna de manzana {con almendras y canela}

Esta empanada de manzana tiene tres puntos fuertes: una presentación original y bonita, un relleno sabroso y una masa suave y tierna. ¿Os gustan las manzanas, la canela y el queso en crema? Pues esta es vuestra tarta.

Empanada tierna de manzana {con almendras y canela}

Empanada tierna de manzana {con almendras y canela}


Empanada tierna de manzana {con almendras y canela}

Empanada tierna de manzana {con almendras y canela}

A diferencia de la pasta brisa o pasta quebrada tradicional, esta masa no es crujiente sino que tiene un puntito abizcochado que resulta muy agradable. El relleno de manzana asada es sensacional y el aroma de la canela combina realmente bien.
La receta original emplea pan rallado en el relleno que yo sustituí por almendra molida. Otra estupenda opción es preparar una fina frangipane sobre la que repartir las manzanas.

Ingredientes (para una empanada de 40x35cm, aprox):
Ingredientes para la masa:
* 420 gr harina
* 10 gr levadura química de respostería
* 75 gr tagatosa en polvo (o 150 gr azúcar)
* ralladura de cáscara de un limón grande
* 200 gr queso en crema (tipo Philadelphia)
* 200 gr mantequilla a temperatura ambiente
* una pizca de sal

Ingredientes para el relleno:
* 40 gr almendra cruda molida
* 2 cucharaditas de canela en polvo
* una cucharadita de tagatosa (o 2 de azúcar)
* 9 manzanas maduras y pequeñas (90-95 gr cada una)
* tagatosa en polvo o azúcar glas (para espolvorear)

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Pisto otoñal de calabaza, manzana y cebolla morada {con alioli}

 

La calabaza es una cosa extraña, si lo pensáis.
Para empezar es una fruta, algo totalmente contraintuitivo porque no es dulce, no se come cruda, ni de postre y no te la puedes meter en el bolsillo para tomártela a media mañana en el trabajo.
Además, hay variedades que ni siquiera se cultivan para un uso comestible, como el dichoso zapallo de Halloween, conocido en el mundo entero (y más allá) gracias a potentes y contagiosas campañas de marketing.
Es muy posible que la calabaza haya estado toda la vida en la sección de verdulería del super, pero confieso que yo no la probé por primera vez hasta entrada la treintena.
En mi defensa diré que la expresión “dar calabazas” no le ayuda a tener buena prensa. Le ocurre lo mismo que a los “espárragos” o a los “pimientos”, otros pobres castigados por el significado coloquial de ciertas frases hechas. Por no mencionar al “bledo”. ¿Sabíais que Google lo define como “planta de tallo rastrero…”? Si es que a veces no hay corazón.

El caso es que eso de cocinar calabazas es relativamente nuevo para mí. Comencé, en plan experimental, con un helado de crema de calabaza que, sinceramente, creí que tendría que tirar a la basura. Luego siguieron unas ricas galletas especiadas, un bizcocho y unos muffins rellenos y la cosa no hizo más que mejorar. En algún caso incluso la he utilizado como sustituta de la patata.
Así es que, después de un tiempo aprendiendo a conocernos, heme aquí hoy con otra receta donde la calabaza es protagonista. Se trata de un revuelto sorprendentemente bueno teniendo en cuenta lo fácil y rápido que resulta de preparar:

Pisto otoñal de calabaza, manzana y cebolla morada {con alioli}

Pisto otoñal de calabaza, manzana y cebolla morada {con alioli}

He dicho muchas veces que no soy una buena cocinera (ni siquiera una cocinera medianeja), así es que cuando aseguro que un plato es fácil, es fááááááácil. De hecho, mi media naranja (que actúa como guionista, director y editor en los vídeos del canal de YouTube) no pudo evitar soltar un “pero esta receta está chupada, no tiene nada”.
Pero no confundáis sencillez con simpleza. Este plato está lleno de matices gracias a unos ingredientes que se equilibran realmente bien.
Tenemos: cebolla morada (que da un color estupendo), pimiento rojo, manzana (el contraste de sabor con la calabaza es fantástico), espárragos verdes (más color) y patatas fritas (¿hace falta que os recuerde lo buenísimas que están las patatas fritas??)
Y albahaca. Montones de albahaca (olor, color, sabor…)

Pisto otoñal de calabaza, manzana y cebolla morada {con alioli}

Pisto otoñal de calabaza, manzana y cebolla morada {con alioli}

Y entonces va una y piensa: “¿con qué se puede acompañar esto?”.
Y la respuesta viene de forma inmediata y natural: con un alioli casero (suave o intenso, a gustos) y delicioso:

Pisto otoñal de calabaza, manzana y cebolla morada {con alioli}

Pisto otoñal de calabaza, manzana y cebolla morada {con alioli}

Antes de que alguien haga ascos y se siente tentado a saltarse la entrada por eso de “yo no como verdura”, que lo piense bien. Cualquier plato que lleve patatas fritas merece una oportunidad.
Y en serio que este revuelto, que salió por accidente queriendo aprovechar las sobras de la pizza Montanara (los grandes descubrimientos tienen su origen en estúpidas casualidades), está muy, pero que muy, bueno.

Ingredientes (para 2 personas):
Ingredientes para el pisto de verduras:
* 2 cebollas moradas pequeñas
* medio pimiento rojo grande
* ¼ calabaza mediana, pelada y despepitada
* un manojo de espárragos verdes finos
* 1 manzana madura mediana
* 2 ó 3 patatas de guarnición (pequeñas)
* sal y pimienta negra molida
* ½ cucharadita orégano seco
* una pizca de albahaca seca
* un puñado de hojas frescas de albahaca
* aceite de oliva virgen extra (para freír)

Ingredientes para la salsa alioli:
* 200 ml aceite de girasol
* 1 huevo grande
* un chorrito de vinagre (blanco o balsámico)
* 1 ó 2 dientes de ajo
* una pizca de sal
* una pizca de estragón

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Pizza Montanara {pizza frita} con calabaza, pimiento choricero y 3 quesos

 

Tengo formada una idea bastante clara de cómo sería mi cocina perfecta.
Para empezar, tendría unos 30 metros cuadrados (mi imaginación trabaja a lo grande) y unos enormes ventanales con vistas a un frondoso jardín rodeado de árboles. Los muebles serían blancos, habría montones de aparadores de cristal y las paredes estarían paneladas con madera lacada, dejando partes de ladrillo visto. Obligatorio un enorme fregadero Belfast (esos que parecen abrevaderos para ganado) y una preciosa mesa rústica en la que siempre habría un jarrón de flores frescas a las que nunca haría falta cambiar el agua (mi imaginación también es muy vaga) Por supuesto, quedaría espacio para una amplísima despensa oculta tras un portón corredero estilo granja y una isla de mármol (me vale imitación) suficientemente grande como para jugar a ping-pong.
Pero lo más importante es que, por las mañanas, esa cocina olería siempre a bizcocho de limón y a café recién molido.
Y por las tardes a galletas de mantequilla y a masa de brioche.
Y por las noches desprendería un perfume a albahaca y orégano, a salsa arrabiata (espesa y picantona) cociéndose a fuego lento, a cebolla frita y (¡cómo no!) a queso fundido.
Es decir, olería a clásica trattoria, que es a lo que deberían aspirar todas las buenas cocinas.

Dudo que algún día consiga mi cocina ideal, salvo que un filántropo lector contribuya generosamente a la causa (ahí lo dejo caer…)
Pero hoy puedo decir que si cierro los ojos e inspiro profundamente, percibo ese aroma a especias, a mozzarella y a tomatitos macerados en aceite de oliva.
Porque hoy mi cocina huele a…

Pizza Montanara {pizza frita} con calabaza y cebolla morada

Pizza Montanara {pizza frita} con calabaza y cebolla morada

El secreto está en dos palabras: “pizza montanara”. O lo que es lo mismo: pizza frita.
“¡¿Pizza frita?!”, oigo repetir a algún incrédulo.
Habéis oído bien.
Porque los italianos, cuando inventan un plato, lo bordan. Y cuando lo mejoran, alcanzan cotas de absoluta perfección.
¿Qué puede superar a una masa de pizza casera?
Pues una masa de pizza impregnada en el sabor del aceite de oliva, extra esponjosa y crujiente, tierna y jugosa.
Si sois lectores habituales, encontraréis un cierto parecido con el lángos, una masa de pan frita de origen húngaro que también os recomiendo probar.

Pizza Montanara {pizza frita} con calabaza y cebolla morada

Pizza Montanara {pizza frita} con calabaza y cebolla morada

La pizza montanara es una delicia que descubrí en “Saveur” y que “Half Baked Harvest” también hizo suya. Ambas recetas emplean una salsa marinara a base de tomate, ajo y albahaca que yo he sustituido por una variedad de ingredientes, desde la calabaza (estamos en temporada) a la cebolla morada, pasando por el pimiento choricero (una fantástica y sabrosa alternativa a la salsa de tomate) y tres tipos de queso: mozzarella, cheddar y feta. Los queso-adictos profesionales pueden añadir un cuarto queso (parmesano rallado) tras el horneado.
¿Cómo pinta?

Pizza Montanara {pizza frita} con calabaza y cebolla morada

Pizza Montanara {pizza frita} con calabaza y cebolla morada

Después de freír la masa y cubrir la pizza con los ingredientes, la he gratinado en una sartén de hierro fundido. Concretamente en una “Lodge” americana de 9 pulgadas (22,9cm) comprada en Amazon (puro capricho) por poco más de 33 euros (un capricho asequible) Este paso no es imprescindible pero, gracias a la temperatura que puede alcanzar el hierro, la masa queda más crujiente. Si tenéis una piedra de horno, podéis emplearla exactamente igual. Si no tenéis ni una cosa ni otra, podéis hornearla sobre una bandeja o un molde agujereado para pizzas normal y corriente.

Ingredientes (para 2 pizzas de 20cm diámetro):
Ingredientes para la masa:
* 150 gr agua tibia
* 5 gr levadura seca de panadería
* ¼ cucharadita de azúcar (opcional)
* 300 gr harina
* 30 gr aceite oliva virgen extra
* 8 gr sal
* un puñado de hojas de albahaca fresca

Resto de ingredientes:
* 2 cucharadas de pimiento choricero en pulpa (o salsa de tomate concentrado)
* 1 cebolla morada pequeña
* calabaza en lonchas muy finas
* tomatitos deshidratados y en aceite de oliva
* espárragos verdes finos
* salchichón en lonchas
* 15 gr (una cucharada) de medallones de queso de cabra (sin corteza) o de queso feta
* queso cheddar en lonchas
* mozzarella fresca
* una pizca de orégano seco
* una pizca de pimienta negra molida
* un puñado de hojas de albahaca fresca (para decorar)
* queso parmesano rallado (opcional) (para decorar)

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Tijgerbrood o pan crujiente holandés {relleno de sobrasada y pistachos}

 

Cualquier alias menos “pan-tigre”, porque de tigre no tiene absolutamente nada, aunque sea el nombre por el que se conoce.
Yo lo veo más como un “pan-zebra” (ya os explicaré por qué)
O un “pan-lunar” (mejor marciano, que está más de actualidad)
O un “pan-leopardo”. O incluso un “pan-Frankenstein” (y a mí que sale decir “Fronkonstin”…), por esos extraños surcos que recuerdan a un cerebro.
Pero ya que fueron los holandeses los padres del invento y como en Holanda no hay muchos tigres (ni leopardos ni nada más que agua y molinos), no se lo vamos a echar en cara. Además, son los principales productores de otra fantástica creación que acompaña muy bien al pan: el queso.
Doble motivo para ser benévolos.
¡Pero es que hay más! (al final les acabaremos debiendo dinero) No idearon un pan complicado y laborioso (“ya, así cualquiera”, diréis) ni un pan con tirabuzones que requiera contorsiones imposibles, como el Challah de nueve trenzas…
Es un pan precioso en su sencillez y diferente cada vez que se hornea. Tiene un punto de sorpresa que me fascina, porque uno no sabe exactamente cómo va a resquebrajarse la cobertura ni los dibujos que va formar.

Pero vayamos por partes.
Empecemos presentando a la criatura:

Tijgerbrood o pan crujiente holandés {relleno de sobrasada y pistachos}

Tijgerbrood o pan crujiente holandés {relleno de sobrasada y pistachos}

Ahora que la habéis visto, supongo que entendéis lo de “pan-leopardo” referido al patrón que crea la superficie de la masa. Ese patrón se consigue aplicando una pasta de harina de arroz antes de hornearlo. La pasta se resquebraja y la corteza forma estos dibujos únicos.
Pero además de leopardo, también es medio zebra porque empleé dos masas: una masa blanca rellena de pistachos y una masa con sobrasada (otro fantástico invento cuyo mérito no es de los holandeses sino de los baleares)
Y para terminar el turno de reconocimientos, os diré que la idea no es mía sino de Mrs. Hudson, de “Bake-Street“, y su espectacular zebra bread.

Tijgerbrood o pan crujiente holandés {relleno de sobrasada y pistachos}

Tijgerbrood o pan crujiente holandés {relleno de sobrasada y pistachos}


Tijgerbrood o pan crujiente holandés {relleno de sobrasada y pistachos}

Tijgerbrood o pan crujiente holandés {relleno de sobrasada y pistachos}

La masa de sobrasada tiene un aroma delicioso y, antes de que salte un tiquismiquis al grito de “uy, sobrasada, yo no como de eso”, que la pruebe. La miga no sabe a sobrasada, tan solo tiene un ligero aroma, un punto de intensidad estupendo.
Y como siempre que quieres hacer una foto, el modelo te enseña el perfil malo, así es que si no se aprecia demasiado el veteado es porque corté la masa por el peor lado. Pero creédme, hay unas vetas color salmón escondidas ahí entre los pistachos, deseando ser paladeadas.

Tijgerbrood o pan crujiente holandés {relleno de sobrasada y pistachos}

Tijgerbrood o pan crujiente holandés {relleno de sobrasada y pistachos}

Acabo de repasar la entrada y me doy cuenta de que me ha salido larguísima. No os asustéis. Simplemente es que me he emocionado y he empezado a largar teoría y a añadir fotos como una loca.
Espero que a vosotros también os emocione este pan-tigre-leopardo-zebra, digno del mejor Dr. Fronkonstin.

Ingredientes (para una hogaza de 1.100 gr, aprox):
Ingredientes para el prefermento (hidratado al 100%):
* 90 gr harina de fuerza
* 90 gr agua tibia
* 3 gr levadura seca de panadería

Ingredientes para la masa blanca (hidratada al 61%):
* 370 gr harina de fuerza
* 137 gr agua tibia
* 68 gr aceite de oliva virgen extra
* 114 gr prefermento
* 3 gr levadura seca de panadería
* 8 gr sal
* 40 gr pistachos pelados y troceados

Ingredientes para la masa de sobrasada (hidratada al 47%):
* 147 gr harina de fuerza
* 58 gr agua tibia
* 25 gr sobrasada a temperatura ambiente
* 40 gr prefermento
* 2 gr levadura seca de panadería
* 3 gr sal

Ingredientes para la cobertura crujiente:
* 240 gr leche tibia
* 215 gr harina de arroz
* 2 cucharadas soperas de aceite oliva virgen extra
* 2 cucharaditas azúcar
* 2 cucharaditas levadura seca panadería
* ¼ cucharadita sal

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