Quiche de ricotta, calabacín y espárragos verdes

 

Ya me temía yo que tan buen tiempo sólo iba a provocar que cuando por fin viniera el otoño, lo hiciera con muy mala leche. Y así ha sido. Bueno, la cosa no era difícil de adivinar: el clima coruñés tiene un carácter tan irascible como predecible. Básicamente nos movemos en dos escenarios: viento o nubes. Si quieres un día de sol y cielo azul, tienes viento (y no una brisilla de cobardes, sino el temible nordés, capaz de practicar un lifting facial en menos de 2 segundos) Y si la previsión anuncia un día tranquilo, de calma chicha, tendrás nubes. Para los disconformes, hay una tercera posibilidad: viento con lluvia.
Realmente no sé de qué nos quejamos, teniendo tanta variedad.
Acostumbrada como estoy a estas pequeñas inclemencias, no debería sorprenderme nada, pero esta mañana pensé que los temores de Abraracúrcix se hacían realidad y que el cielo se desplomaba sobre nuestras cabezas… (quedaría mejor citar a los clásicos, lo sé, pero es que tuve una infancia feliz) No veía una manta de agua igual, con todo su aparatejo eléctrico, desde mis tiempos en Barcelona y sus tormentas de verano.
En fin, que toca practicar las típicas maniobras de distracción (calzarse y abrigarse bien) para intentar dar esquinazo a los virus que se empeñan en okupar narices, gargantas y bronquios (creo que a mí me rondan ya uno o dos)
Desde la cocina, al frío se le combate de una manera muy simple: con platos calientes, de horno o de cuchara, reconstituyentes y sabrosos. Si además son sencillos, mejor todavía.
La tarta de hoy (con vuestro permiso, la llamaré quiche, porque cuando digo “tarta” me viene a la cabeza una montaña de nata montada) es fácil, rápida y muy buena:

Quiche de ricotta, calabacín y espárragos verdes

El relleno se prepara con muy pocos ingredientes: ricotta (deliciosa y suave ricotta), calabacín frito y un manojo de espárragos verdes. Si no sois esparragueros y os va más el calabacín, podéis cubrir la tarta de finos aros previamente pasados por la sartén (ganarán en sabor)

Quiche de ricotta, calabacín y espárragos verdes


Quiche de ricotta, calabacín y espárragos verdes


Quiche de ricotta, calabacín y espárragos verdes

La mayor ventaja de preparar una masa quebrada casera es que se puede tunear a discreción. ¿Que te apetece experimentar con harinas integrales, especias y semillas? adelante, sin miedo. Yo he utilizado harina de espelta (podéis emplear harina de trigo blanca o integral, harina de avena, de centeno o de cualquier otro cereal) y he añadido avellanas molidas, que le dan un regustillo especial y más interesante. Me gusta que la masa tenga sustancia (¿personalidad?) y que no se limite a acompañar el relleno y acabar hecha una pelota en el estómago.
Que dejéis volar vuestra imaginación, vaya, y juguéis con combinaciones de frutos secos, semillas y harinas (siempre con cierta coherencia y sentidiño, claro, que luego hay que paparse el invento)

Ingredientes (para un molde rectangular de fondo desmontable de 35×13 cm)
Ingredientes para la masa quebrada:
* 165 gr harina de espelta (o harina de otro cereal)
* 70 gr avellanas molidas
* 100 gr mantequilla fría
* 1 huevo mediano
* media cucharadita de sal

Ingredientes para el queso ricotta:
* 500 gr leche entera
* 200 gr nata espesa (35,1% mg)
* 2 cucharadas soperas de zumo de limón o de vinagre blanco de buena calidad

Ingredientes para el relleno:
* 320 gr queso ricotta (todo el obtenido)
* 2 huevos medianos
* 320 gr (un manojo) espárragos verdes (mejor si se emplean “puntas” de espárragos)
* medio calabacín pequeño
* sal y pimienta negra molida
* una pizca de nuez moscada
* lascas de queso parmesano (para decorar)

En primer lugar prepararemos el queso ricotta siguiendo los pasos de la receta de arrollado piamontés. Es aconsejable dejarlo listo la noche antes para que el queso cuaje y suelte todo el líquido.

En segundo lugar, prepararemos la masa quebrada.
Para ello, mezclamos en un recipiente todos los ingredientes:

Amasamos con las manos hasta que los ingredientes liguen bien y formemos una masa bien compacta.
Comprobaréis que la avellana molida suelta su propio aceite y ayuda a que la masa se compacte rápidamente.
Formamos una bola con las manos y la refrigeramos 15 minutos.

Mientras tanto, lavamos los espárragos, los pelamos ligeramente y cortamos la parte más leñosa del tronco. Calentamos un cazo con agua y una pizca de sal y, cuando arranque a hervir, introducimos los espárragos. Dejamos que se cuezan 2 minutos, apagamos el fuego y los dejamos reposar en agua fría:

En una sartén con aceite freímos los aros de calabacín, con una pizca de sal y pimienta negra. Basta con darles vuelta y vuelta hasta que cojan un ligero tono amarillento.
Reservamos.

Para preparar el relleno, mezclamos con unas varillas el ricotta, los huevos, la sal, la pimienta negra molida y la nuez moscada, hasta obtener una crema espesa:


Cuando la masa se haya enfriado ligeramente (no debe estar dura como una piedra), la estiramos sobre dos hojas de papel sulforizado y forramos con ella el interior de un molde rectangular de fondo desmontable:

Si la masa se hubiera calentado al manipularla, guardaremos el molde en la nevera otros 15 minutos más. Luego encendemos el horno a 180ºC, pinchamos el fondo de la tarta (yo no lo hice) y la horneamos durante unos 15 minutos, o hasta que empiece a coger color.
La retiramos del horno (desinflamos la base presionando con un tenedor, en caso de que haya subido un poco) y cubrimos el fondo con los aros de calabacín fritos:

Vertemos la crema de ricotta encima:

Y repartimos los espárragos escaldados:

Introducimos la quiche en el horno, a 180ºC, durante unos 30-40 minutos (ojo, cada horno es diferente!), o hasta que la crema esté cuajada y la superficie haya tomado este bonito color dorado:

Quiche de ricotta, calabacín y espárragos verdes

Antes de servirla, podéis espolvorear la quiche con unas lascas gruesas de queso parmesano.

Quiche de ricotta, calabacín y espárragos verdes

Esta es una quiche de matices muy sutiles, donde se mezcla el sabor de los espárragos, las avellanas y la nuez moscada.
A mí me gusta emplear ricotta en lugar del típico queso en crema comercial porque es más suave y tiene muy poca acidez. Aunque para hacer el ricotta no se necesita mucha maña, podéis sustituirlo por mascarpone o el clásico queso de untar.
Espero que os guste.

 
Tiempo: 20 minutos (preparación) + 30 minutos (refrigerado) + 40 minutos (horneado)
Dificultad: baja

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5 Respuestas para Quiche de ricotta, calabacín y espárragos verdes

  1. sao33 dice:

    Linda e com um recheio delicioso
    Gostei muito
    bj

  2. ¡Cómo me gustan estas quiches, o tartas o cómo se quieran llamar!. Esta te ha quedado de diez.
    Un abrazo
    Cristina

  3. Llamalas como quieras pero que pinta que tiene!!!
    Bss

  4. Llámala quiché, o llámalo tarta, venga, como aquel juego de mesa que aceptaba pulpo como animal de compañía, que no nos vamos a ofuscar por ello, y mucho menos a molestar.

    Veo una textura de crema que me recuerda muchísimo a una tarta de queso dulce, y bueno, si es que no en vano lleva ricotta. ¿Estoy yo mal o qué?

    Me ha gustado todo lo que lleva la tarta, o quiché. Se me hace muy apetecible, y si encima la miro y la busco como una idea para cenar, rematamos el tema.

    Besos

    • Helena dice:

      Me alegro de que te guste Yolanda ;-) La textura es muy cremosa, sí, y creo que es porque sólo lleva ricotta y no nata líquida. El ricotta es un queso de sabor neutro, de modo que hay que “alegrarlo” con alguna especia. Me ha gustado la nuez moscada (pega mucho con la masa de avellanas), pero quizá para otra vez pruebe con una pizca de orégano y tomillo.
      Buena cena!
      Besos

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